Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega. Las cookies que se clasifican según sea necesario se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las características básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador solo con su consentimiento. También tiene la opción de optar por no recibir estas cookies. Pero la exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede afectar su experiencia de navegación.
Imprescindibles
Las cookies necesarias son absolutamente esenciales para que el sitio web funcione correctamente. Esta categoría solo incluye cookies que garantizan funcionalidades básicas y características de seguridad del sitio web. Estas cookies no almacenan ninguna información personal.
No imprescindibles
Estas cookies pueden no ser particularmente necesarias para que el sitio web funcione y se utilizan específicamente para recopilar datos estadísticos sobre el uso del sitio web y para recopilar datos del usuario a través de análisis, anuncios y otros contenidos integrados. Activándolas nos autoriza a su uso mientras navega por nuestra página web.
Archibaldo comienza mal el día. Protestas, regañinas, frustraciones y un granenfado con sus padres. A él le parece que los adultos solo quieren llevarle laco
info
Archibaldo comienza mal el día. Protestas, regañinas, frustraciones y un granenfado con sus padres. A él le parece que los adultos solo quieren llevarle lacontraria a los hijos.Al día siguiente, el papá y la mamá lo llevan a un gran parque. Allí hayun jardinero haciendo su trabajo. La mamá, entonces, le cuenta que lospadres son como jardineros. Le explica cómo al principio tienen un broteal que deben alimentar, cuidar, regar, observar, escuchar, acompañar en sucrecimiento. No saben qué aspecto tendrá su plantita, pero sí que tienenque darle sol, aire y abono. La protegen de las caídas y de las inclemenciasdel tiempo. A veces los jardineros se equivocan o están desconcertados...No son infalibles, pero poco a poco van aprendiendo hasta que la plantitase convierte en un árbol fuerte y resistente. Por fin, la mamá de Archibaldo ledice que el trabajo de un jardinero no termina nunca. El árbol sigue creciendoy maravillándolos.En esta preciosa colección de libros y de la mano de su mamá y supapá, Archibaldo ha ido aprendiendo muchas cosas. Ha reflexionado, haatravesado diferentes emociones, pensamientos, deseos, dificultades. Conun contrapunto de humor en las ilustraciones, la historia se ilumina y arrancasonrisas en los lectores.Cada uno de estos cuentos (Un amor de hermanita, Lo que papá me hadicho, Lo que de verdad me gusta, Las cosas que importan ) es una lecciónmagistral de vida. Con paciencia y ternura los padres de este afortunado niño,le enseñan cómo es el mundo, cómo lidiar con las preguntas, los sentimientos,las contradicciones.Un álbum para hacer entender el porqué de los límites y, muy especialmente,para ayudar a plantarse en un buen lugar emocional, arropado y seguro